Paracaídas: Nombramiento de Nico Contreras, a revisión

Por Rogelio Guedea
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Antes de dar mi opinión sobre (finalmente) el nombramiento de Nicolás Contreras Cortés al frente de la Ciapacov, quisiera compartir una experiencia personal (porque cada quien habla como le va en la feria): yo hace mucho me acerqué a Nicolás Contreras, siendo él aún diputado, para proponerle un asunto sensible relacionado con las problemáticas vecinales y las lagunas legales que había para que la autoridad pudiera actuar en la resolución de las mismas, que son más graves de lo que parecen. El entonces diputado Contreras Cortés fue muy receptivo, tomó nota de la problemática, llevó a cabo la iniciativa y, para no hacer el cuento más largo, la iniciativa se convirtió en la Ley que Regula la Convivencia Civil del Estado de Colima y Municipios, misma que entró en vigor a inicios de este año y que supone una enorme ventaja para armonizar la violencia vecinal motivada por múltiples causas, entre ellas el ruido, uno de los problemas más graves que tenemos los habitantes de la ciudad. A esta ley no se le ha dado, por cierto, el enorme valor que tiene y tampoco se le dio al ex diputado Contreras el suficiente crédito por haberla hecho cristalizar. Yo siempre agradeceré que esta propuesta ciudadana (porque yo llevaba la voz de muchos colonos) la haya hecho suya nuestro representante popular y le hubiera dado tal seriedad. Tal vez esto no tenga nada que ver con el hoy nombramiento de Nicolás Contreras al frente de la Ciapacov, pero tal vez sí: ¿o qué no es la misma persona? Nicolás Contreras ha  sido acusado de graves traiciones políticas y sociales (ahí está su conversión PriIndependiente en la pasada legislatura, que levantó muchas aristas) e incluso de haber consumado un acto totalmente antiético, al jubilarse como maestro con un sueldo de más de 42 mil pesos mensuales sin haber ejercido la docencia en los últimos diez años, situación que también se le recriminó socialmente. Si bien estas y otras acusaciones relacionadas con el actuar del hoy director de la Ciapacov han pesado mucho en la aceptación de su reciente nombramiento, yo observo que lo que más ha lastimado a la sociedad es la forma en que el gobernador del Estado ha llevado el proceso para su designación, habiéndose tenido prácticamente que utilizar a las cámaras empresariales, a más de algún diputado y a otros consejeros despistados a fin de conseguir tal objetivo, pese a la renuencia mostrada por gran parte del consejo y por el mismo clamor social. Fue visible, sobre todo en las redes sociales, el rechazo que hubo a un proceso que desde un principio evidenció muy poca transparencia y pulso democrático, y el cual finalmente tuvo que resolverse en lo oscuro, resultando, como hemos visto, en un dura reacción por parte de la sociedad misma y de muchos consejeros, quienes han advertido que tumbarán este nombramiento. La pregunta que me surge al respecto es: ¿valdrá la pena este deterioro en la imagen del Ejecutivo estatal y en su gobierno por haber consumado un nombramiento sobre alguien que, y lo digo con sinceridad, le pudo haber servido en otra área toral de su gestión sin que le significara este costo tan alto? ¿se valoraron todas las ventajas y, sobre todo, las desventajas que traería la forma en que se llevó a cabo este nombramiento? ¿no debió deponer el Ejecutivo Estatal su propia estimación personal en aras de la colectiva? ¿no contraviene esta decisión el rumbo que han tomado los vientos actuales de la política, tomando en cuenta el deterioro del PRI a nivel local y nacional? Desconozco los razonamientos de fondo, pero no estaría nada mal que fuera el propio gobernador quien le expusiera a la sociedad (porque creo que no lo ha hecho) cuáles son esas cualidades que ha visto en el ahora director de la Ciapacov que lo convierten en la persona idónea e incombatible para detentar dicha responsabilidad, tal como lo hizo con los nombramientos que dio recientemente a las titulares de Turismo y el Incode, los cuales, por cierto, fueron muy acertados. 

 Tatiana Clouthier, dar la cara
La hoy diputada federal por Morena Tatiana Clouthier, hija del célebre político Manuel Clouthier, mejor conocido como Maquío, ex candidato a la presidencia de la República por el PAN, publicó recientemente un libro que ha causado una hecatombe en una variedad de frentes: el político, el social e incluso el cultural (ahí está la polémica que envolvió al mismo Enrique Krauze). El libro se titula Juntos hicimos historia y fue publicado por Grijalbo. Si bien estamos frente a una crónica personal sobre todo el camino recorrido por Andrés Manuel López Obrador para llegar la presidencia y sobre cómo la propia Tatiana Clouthier, ex coordinadora de la campaña, llevó a cabo esta hazaña para lograr dicho objetivo, lo cierto es que el libro no se enmarca en solo esa coyuntura. No es, por tanto, un libro de coyuntura, como suelen ser este tipo de libros. Y no lo es porque en realidad en él subyace una parte perenne que lo convierte en una obra inspiracional, incluso en un perfecto manual de táctica electoral y ética política. Más que quedarnos con la crónica de la precampaña lopezobradorista, la campaña en sí misma y el consecuente manejo del triunfo, yo ponderaría de este libro (y he ahí lo que lo hace imprescindible en estos tiempos de cambio) la crónica de una transformación personal que, por extensión, deviene en revolución social. Siguiendo los pasos que Tatiana Clouthier va señalando en su obra, el lector podrá darse cuenta de cómo un ciudadano profundamente politizado (pero ciudadano al fin) puede un buen día llegar a dejar de ser lo que es como individuo para convertirse en los afanes de toda una colectividad, ansiosa, en este caso, de un cambio verdadero, una transformación hacia un país sin corrupción, sin impunidad, sin excesos políticos y sin más yugos que la verdad y la honestidad. Un país en donde la justicia esté por encima, finalmente, de todo poder político o fáctico. A lo largo del libro, Tatiana Clouthier habla de dar la cara. Ella la dio, por ejemplo, cuando decidió tomar partido en una causa que le parecía justa para el país y que era enarbolada por Andrés Manuel López Obrador. Ella dio la cara, como dijo, para que ya no le vieran la cara. Dio la cara porque dar la cara significa mostrar a los demás lo que verdaderamente somos, significa ser honestos y devolverle a la ciudadanía su capacidad para volver a creer. No por otra razón, para Tatiana Clouthier, como bien lo evidencia en su libro, el peor vicio del político mexicano actual es la incongruencia moral, esa incongruencia moral que lo convierte en un corrupto, un demagogo, un impune, todo eso de lo que la sociedad mexicana está hastiada ya. Por ello, el planteamiento de fondo de Juntos hicimos historia tiene que ver con la urgencia de cambiar la naturaleza moral del político mexicano, sin la cual es imposible crear un verdadero proyecto de nación. Esto fue lo que hizo López Obrador, esto fue lo que intrínsecamente cambió también en el interior de Tatiana Clouthier (de ahí que se aliara al proyecto lopezobradorista), y esto, finalmente, fue lo que consiguió la victoria de Morena en las pasadas elecciones. Del mismo libro se desprende también, sin embargo, una amenaza: no pueden fallar, porque lo peor que podría pasarle a Morena y a la sociedad mexicana en general es que la gente vuelva a esconder la cara y, lo que es peor, vuelva para siempre a desconfiar.

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